Conceptos generales del proceso romano

Conceptos generales

Para entender cómo funcionaba la justicia en Roma, lo primero es tener claras unas cuantas ideas básicas que eran el corazón del proceso. Los romanos eran muy formales, pero también muy prácticos, y eso se nota enseguida. Todo gira alrededor de la iurisdictio, una palabra que literalmente significa “decir el derecho”. El pretor —una especie de juez-magistrado— era quien tenía esta facultad: podía declarar qué derecho se aplicaba en cada pleito. Esto lo hacía a través de tres verbos solemnes: 

  • do (cuando concedía un juez o una acción), 
  • dico (cuando fijaba qué derecho regía el caso) y 
  • addico (cuando adjudicaba algo a una de las partes).

Para entender estos verbos, imagina que el Pretor es el director de una obra de teatro: él no decide quién gana (eso lo hace el juez después), pero él decide quiénes actúan, bajo qué guion y qué herramientas usan.

1. Do (Doy)

Aquí el Pretor actúa como un facilitador. No está juzgando el fondo del asunto, sino entregando los medios necesarios para que el proceso exista.

¿Qué hace? Otorga un juez (datio iudicis) o concede una acción (dare actionem). Sin este paso, el ciudadano no tiene camino legal.

Ejemplo:

Marco le debe 100 sestercios a Julia, pero se niega a pagar. Julia va ante el Pretor. El Pretor, tras escucharla, dice: "Do". Con esto, le entrega a Julia una "fórmula" (el documento legal) y nombra a un tercero (Ticio) para que sea el juez del caso. Sin ese "Do", Julia no puede demandar formalmente.

2. Dico (Digo)

Este es el corazón de la iurisdictio. El Pretor señala el derecho. No dicta la sentencia final, sino que establece la regla jurídica que el juez deberá seguir para resolver el conflicto.

¿Qué hace? Define la norma aplicable o da instrucciones al juez sobre cómo interpretar los hechos.

Ejemplo:

Siguiendo el caso anterior, el Pretor dice: "Dico". Al hacerlo, establece: "Si resulta probado que Marco debe 100 sestercios a Julia, juez Ticio, condénalo; si no resulta probado, absúmvelo". Aquí el Pretor está "diciendo" cuál es el marco legal del pleito.

3. Addico (Adjudico)

Este verbo es el más potente porque tiene efectos ejecutivos inmediatos. El Pretor atribuye un derecho o una propiedad de forma definitiva a una de las partes, eliminando la necesidad de un juicio posterior ante un juez.

¿Qué hace? Asigna la posesión de una cosa o la propiedad en casos donde no hay duda o hay un acuerdo previo.

Ejemplo:

Marco y Julia están en un proceso de "reivindicación" de un esclavo. Marco confiesa ante el Pretor que, efectivamente, el esclavo es de Julia (in iure cessio). El Pretor, al ver que no hay disputa que probar, dice: "Addico". En ese instante, la propiedad del esclavo pasa legalmente a Julia por decisión del magistrado.


La jurisdicción no era absoluta: el pretor debía respetar límites según el tipo de asunto, el lugar y quiénes estaban implicados. Incluso tenía prohibido intervenir en pleitos que afectaran a él mismo o a sus allegados. Ya dentro del proceso aparece otra palabra clave: actio. La actio es, en esencia, el “pistoletazo de salida” del litigio. Si alguien creía que otro le había lesionado un derecho, acudía al pretor y pedía que le concediera una acción para poder reclamar. No se podía ir por libre: primero había que obtener esa autorización formal.

A la hora de defenderse, el demandado tenía su propio instrumento: la exceptio. Era como introducir un freno dentro de la fórmula del juicio, una forma de decir: “aunque diga lo que diga el demandante, hay un motivo jurídico por el que no debo ser condenado”. Esta combinación de iurisdictio, actio y exceptio permitía que el sistema fuera equilibrado y que cada parte tuviera sus herramientas de ataque y defensa ante la ley.


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