Principios y reglas de las servidumbres
Principios y reglas de las servidumbres
El régimen jurídico de las servidumbres se articula sobre principios técnicos que garantizan su estabilidad y funcionalidad. El principio de vecindad establece que los fundos deben estar lo suficientemente próximos para que la utilidad sea posible, aunque no siempre se exige contigüidad física. La servidumbre debe proporcionar una utilidad permanente al fundo dominante, no un beneficio personal o esporádico del dueño actual, lo que le otorga su carácter real. Además, las servidumbres son indivisibles: si el fundo dominante o el sirviente se dividen entre varios dueños, la servidumbre no se fracciona, permaneciendo íntegra para cada una de las partes resultantes. Finalmente, se rigen por el criterio de la mínima carga posible (civiliter uti), que obliga al titular del fundo dominante a ejercer su derecho causando el menor perjuicio al propietario del fundo sirviente.