El proceso extraordinario (Cognitio extra ordinem)
El proceso extraordinario El proceso extraordinario (cognitio extra ordinem) se convierte en el sistema oficial a partir del siglo III d.C., sustituyendo al proceso formulario. Su principal característica es que se elimina la división del juicio en dos fases: ahora todo el pleito se desarrolla ante un único magistrado-juez, que es un funcionario del Estado. Esto significa que la justicia deja de ser una cuestión privada arbitrada por un particular y pasa a ser una función pública controlada totalmente por el poder imperial. En este sistema, el procedimiento es mucho más flexible pero también más burocrático. Los plazos son estrictos, existen presunciones legales —algunas admiten prueba en contra, otras no— y rige un principio inquisitivo, es decir, el magistrado puede interrogar directamente a las partes y llevar la iniciativa en la búsqueda de la verdad. Salvo en el caso de los peritos, la prueba está más “tasada”: el juez tiene que seguir ciertos criterios legales al valo...