Proceso: caracteres generales
El proceso romano buscaba algo muy sencillo pero fundamental: que los derechos de cada persona fueran reconocidos y pudieran ejercerse realmente. Para lograrlo, se enfrentaban dos partes: quien reclamaba un derecho —el demandante— y quien debía responder a esa reclamación —el demandado—. Este último podía defenderse alegando que la pretensión no debía prosperar, normalmente mediante una exceptio , un mecanismo pensado para frenar o limitar la argumentación del actor. Lo interesante es ver cómo todo esto no nació de la noche a la mañana. En los primeros tiempos de Roma, los conflictos se resolvían dentro de la propia familia, bajo la autoridad del paterfamilias , y los enfrentamientos entre grupos podían desembocar en venganzas privadas. Para evitar excesos, las XII Tablas intentaron ordenar estas reacciones con la ley del Talión. Más tarde, se fue imponiendo la idea de que era mejor pactar una compensación económica que seguir con la espiral de violencia, pero esto también ...